Sara Díez es una de nuestras clientes frecuentes de los Lite Plans. Ella lleva 3 ciclos consecutivos de 12 semanas con nosotros. Durante este tiempo, ella ha estado trabajando duro y consistente para adquirir excelentes resultados. Nosotros vemos grandes beneficios al largo periodo de entrenamiento que seguimos con cada individuo ¡A esos periodos que planificamos por 24, 36, o 52 semanas continuas! Con esto en mente, pensamos que sería genial ver como ha sido el proceso de Sara y que como ha estado mejorando. Esperamos que esto los inspire a que se comprometan a sus propios desarrollos atléticos y de escalada como una prioridad a  largo plazo.


¿Qué tipo de escalada practicas y cuáles son los objetivos que te marcaste con este entrenamiento?

Hasta hace poco, únicamente practicaba la escalada deportiva, pero desde hace cinco meses comencé a intercalar la deportiva con el bloque, y durante los últimos tres meses solo he escalado bloque. 

En deportiva, estaba estancada en el grado 7a en vías de placa; encadenaba algún 7a+ con esfuerzo y probaba también 7b. Estoy acostumbrada a escalar a vista, por ello, mi objetivo a corto plazo era encadenar los 7a a vista y subir de grado ensayado a 7b en una o dos sesiones; pero, sobre todo, poder escalar mejor en desplomes y ser más versátil para desenvolverme mejor en diferentes estilos de vía.

Antes de los entrenamientos Lite, ¿tenías mucha experiencia entrenando?

Antes del primer plan Lite, en septiembre de 2019, nunca había entrenado de manera estructurada para escalar mejor. Desde pequeña he practicado diferentes deportes (natación, gimnasia rítmica, atletismo, fútbol, esgrima…) y conozco la disciplina y el tiempo que implica un entrenamiento deportivo. No obstante, la escalada, para mí, había sido más un pasatiempo que un deporte. Hace tres años exactamente me apunté a un rocódromo y, alguna vez, de manera esporádica, hacía suspensiones y dominadas, pero nada más. Antes de empezar el plan Lite complementaba la escalada (unas dos, tres veces por semana) con algunas tablas de ejercicio intensivo tras escalar, y salidas a correr (dos veces por semana).

Si no tenías mucha experiencia entrenando, ¿qué te ha sorprendido o qué te resulta más gratificante?

Hacía un tiempo que estaba interesada en planificar mis entrenamientos para mejorar, pero no sabía por dónde empezar. Intentaba seguir consejos de mis amigos o mi pareja, pero algunos de ellos tampoco tenían mucha experiencia o no se adecuaban a mi nivel y tenía miedo de lesionarme. Una de las cosas que más me ha gustado del entrenamiento es la rigurosidad de los tests iniciales y que, a partir de ellos, se hayan graduado tan bien mis carencias, para intentar fortalecerlas después. Los test me han permitido saber exactamente con qué pesos o no debía trabajar, y gracias a la estructura del entrenamiento he conocido la cantidad de trabajo que debía dedicar a mejorar cada uno de los aspecto y de qué manera organizarme.

También me ha gustado mucho la planificación progresiva de los entrenamientos en bloques bimensuales. A raíz de mi segundo y tercer plan Lite he podido entender que los primeros dos meses se enfocaron más a consolidar mejor una base general en aspectos diversos: fuerza de tronco superior, fuerza de dedos, resistencia, trabajo de músculos antagonistas, flexibilidad… A su vez, he podido observar que cada mes está estructurado en tres semanas de trabajo (en las cuales la intensidad va en aumento) y una de semireposo o descarga. Sin darme cuenta, he ido aumentando la cantidad de ejercicios, la intensidad de trabajo y, consecuentemente, el grado de dificultad.

Además, me ha gustado mucho a capacidad de Lattice de cambiar el enfoque de mi entrenamiento según mis objetivos se han trasladado de la cuerda al bloque. He notado una gran mejora durante estos meses, en los que he entrenado y escalado más que nunca y, lo más importante, ¡sin lesiones! 

¿Cómo logras acomodar tu vida y el entrenamiento? ¿Podrías darles alguna recomendación a nuestros lectores?

Desde pequeña he realizado muchas actividades extraescolares y, en cierto modo, estoy acostumbrada a salir del trabajo y a no ir a casa directamente. Trabajo en una editorial, sentada ocho horas, además, estoy cursando una carrera online y un par de tardes por semana las dedico a estudiar. Los tres días que voy al rocódromo, suelo llegar entre las 18:30 y las 19:30 y, ciertamente, vuelvo tarde a casa. Es algo que me puedo permitir por el tipo de vida que llevo, aunque soy consciente de que no todo el mundo puede. Sin embargo, si quieres mejorar, necesitas dedicarle horas. Supongo que si no pudiera llegar a casa tan tarde por responsabilidades de familia, intentaría tener más material en casa para levantarme más pronto y realizar parte del entrenamiento antes de ir a trabajar. Creo que esta opción es muy viable.

 Pedí al equipo Lattice un entrenamiento de 3 días a la semana semana, unas 3 horas por día. En mi opinión, la clave es adquirir una dinámica constante, ser disciplinada y cumplir con todos los ejercicios del plan. Ser consciente de que pagar un entrenamiento no te hace mejorar si no lo cumples, algo bastante lógico. En cierto modo, me ayuda mucho ser un poco obsesiva porque no me gusta llegar al final de semana y ver que no he cumplido con todo lo que tenía anotado en el plan.

Lo más importante, ¿has visto mejoras al hacer los ejercicios de entrenamiento semanalmente y/o escalando fuera?

¡Sí, muchas! La temporada pasada (2018-2019) pude escalar muy poco: el verano del 2018 tuve una capsulitis en un dedo; luego pasé por una pequeña operación tras la que estuve casi tres meses sin entrenar; después, una lesión de isquio y, más tarde, otra en las cervicales por una mala caída en una vía, por las que tuve que parar otros meses más en total. En consecuencia, el verano del 2019 estuve escalando entre 6a y 6c y algún 7a, porque había perdido bastante fuerza y porque la caída me había afectado mucho a la actitud escalando, que es uno de mis fuertes. Empecé el pasado septiembre en muy baja forma y tenía miedo de lesionarme de nuevo. En mis primeros dos meses de entrenamiento Lite encadené mi primer 7a a vista y mi primer 7a+ poniendo las cintas a flash. A partir del tercer mes han pasado varias cosas:

Primero, empecé a combinar modalidades, el bloque los sábados y la deportiva los domingos. En segundo lugar, la intensidad del entrenamiento había aumentado y al final de semana estaba muy fatigada: podía hacer con facilidad pasos que antes me resultaban muy difíciles, pero por cansancio no encadenaba las vías. En tercer lugar, surgió la posibilidad de hacer un viaje a Rocklands durante un mes este verano del 2020, y decidí dejar de lado la cuerda por un tiempo para enfocarme más en el bloque, ganar fuerza (mi mayor debilidad) y aprovechar más el viaje. Aunque seguía llegando cansada al fin de semana, he notado mejora en la fuerza de tronco superior y en los dedos, y he empezado a sentirme mucho más cómoda escalando bloques de desplome y techo. En el tercer plan Lite, que empecé este marzo y no he podido seguir por la crisis del coronavirus, cambié mi objetivo de deportiva a bloque, y es este: poder desenvolverme mejor en bloques de techo de 6c y encadenar bloques de 7a.

Si tuvieras una máquina del tiempo y pudieras decirte algo antes de empezar, ¿qué te explicarías sobre los beneficios de escalar? ¿Tenías nociones acerca de lo que implica entrenar?

Si tuviera una máquina del tiempo, le diría a la Sara del pasado que probara la escalada mucho antes, pero, sobre todo, que empezara a entrenar planificado mucho antes. Desde que hice mi primera vía en deportiva, como una “actividad de domingo”, hasta que me apunté a un rocódromo hace tres años, pasó mucho tiempo. Escalaba esporádicamente y creo recordar que lo máximo que había encadenado era un único 6b. Como amante de la montaña, hace unos años no comprendía del todo la cultura del rocódromo o, más bien, el modelo de escalador exclusivo de rocódromo. Ahora veo que escalar en rocódromo te permite mejorar mucho más rápido, sobre todo si tienes un trabajo que te impide salir a la montaña entre semana. 

Es cierto que la escalada puede ser una actividad de ocio para practicar un par de veces al año y que no todo el mundo escala con el objetivo de subir de grado (aunque todavía no he escuchado a nadie que no se alegre por hacerlo). Asimismo, puede ser una actividad de rocódromo, equivalente a ir al gimnasio. Ambas opciones son perfectamente lícitas. También es cierto que mejorar requiere esfuerzo, fuerza de voluntad y tiempo, y tampoco todas las personas quieren incorporar un entrenamiento en su cotidianidad. 

En mi caso, priorizo escalar en la montaña y voy al rocódromo para mejorar. Debo reconocer que me gusta entrenar (aunque a veces me de pereza y tenga que forzarme a ir), pero he empezado tarde, no soy súper fuerte, no soy súper elástica, no soy delgada, así que, si quiero mejorar, solo el trabajo constante me lo permite. No hay mejor varita mágica más que la constancia.

Aquí tenemos el Entrenamiento en casa: https://latticetraining.com/product/entrenamiento-para-la-casa/.